JMGB (2024). La educación ecosocial en el Antropoceno: tiempo de dejar de soñar para pasar a hacer historia.

¿Qué tiene que cambiar en la educación cuando el modelo de desarrollo dominante está llevando al planeta y a nuestras sociedades a una situación de crisis cada vez más profunda?

Este capítulo parte de esa pregunta para recorrer algunos de los grandes hitos que han configurado la crisis ecosocial contemporánea y analizar el papel que ha desempeñado la educación en este proceso. Desde la Gran Aceleración y los límites biofísicos del planeta hasta la evolución de la educación ambiental, el texto plantea la necesidad de pasar de una educación ambiental despolitizada a una educación ecosocial capaz de comprender la complejidad de la crisis, cuestionar sus causas y favorecer la acción transformadora.

El capítulo termina proponiendo algunas claves para esta educación: desarrollar capacidades para ser agentes de cambio, situar la vida en el centro, trabajar desde la ecodependencia y la interdependencia, incorporar el pensamiento complejo, recuperar la dimensión política de la educación y generar espacios para la acción ecosocial transformadora.

Referencia

Gutiérrez Bastida, J. M. (2024). La educación ecosocial en el Antropoceno: tiempo de dejar de soñar para pasar a hacer historia. En E. J. González Gaudiano (Coord.), La formación de sujetos ecológicos en la universidad: Diálogos en el Seminario de Educación Ambiental para la Sustentabilidad (pp. 73-90). Universidad Veracruzana. https://doi.org/10.25009/uv.2994.1804

Este capítulo nació de una charla y de un texto anterior, Educatio ambientalis, publicado en 2018. Al volver ahora sobre él, algunas ideas han cambiado de forma, otras se han desarrollado y otras siguen resultando absolutamente actuales.

Quizá por eso me parece interesante recuperar esta lectura: permite ver de dónde vienen algunas de las ideas que hoy utilizamos cuando hablamos de educación ecosocial y, al mismo tiempo, comprobar cuánto camino queda por recorrer.

Por qué me parece interesante

Una de las ideas que atraviesa el texto es que la crisis ecosocial no puede entenderse como una suma de problemas ambientales aislados. La Gran Aceleración muestra, precisamente, la estrecha relación entre las transformaciones económicas y sociales y los cambios que está experimentando el sistema Tierra. Si los problemas están conectados, también tendrá que estar conectada nuestra forma de comprenderlos.

Pero hay algo más: la educación no está fuera de esta historia. Puede contribuir a reproducir el modelo dominante o puede ayudar a cuestionarlo y transformarlo. De ahí la necesidad de recuperar su dimensión política, comunitaria y colectiva.

Y quizá la idea que más me interesa hoy sea precisamente la que da título al capítulo: no basta con imaginar otra educación. En algún momento hay que empezar a construirla.

Algunas pistas para leerlo

Propongo acercarse al texto con tres preguntas:

  • ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? La crisis ecosocial tiene una historia y entenderla ayuda a superar la idea de que se trata simplemente de una acumulación de problemas ambientales.
  • ¿Qué papel ha desempeñado la educación en esa historia? ¿Ha ayudado principalmente a adaptarnos al modelo existente o también a cuestionarlo?
  • ¿Qué significa pasar de soñar a hacer historia? Es decir, ¿cómo puede la educación generar espacios reales para la participación y la transformación?

Una mirada ecosocial

El texto plantea una idea que sigue siendo central: la educación ecosocial no consiste simplemente en añadir contenidos ambientales a lo que ya hacemos.

Supone cambiar la mirada.

Significa reconocer nuestra ecodependencia e interdependencia, comprender la complejidad de las relaciones que sostienen la vida y situar la justicia social y ecológica en el centro de la acción educativa.

También significa recuperar una dimensión que con frecuencia se pierde en la educación ambiental: la capacidad de actuar colectivamente sobre las causas de los problemas. El capítulo diferencia así entre cambiar comportamientos individuales y promover procesos de transformación social.

Y hay una idea que, releída hoy, adquiere todavía más fuerza:

La educación ecosocial necesita espacios para que las personas puedan cambiar cosas, experimentar soluciones y demandar mejoras.

Para el aula

No hace falta convertir el capítulo en una actividad académica para aprovechar algunas de sus preguntas.

Reconstruir la historia de un problema. Elegir un problema ecosocial cercano y seguir su trayectoria: ¿cuándo empezó?, ¿qué decisiones lo han configurado?, ¿qué actores intervienen?, ¿quién gana y quién pierde?

El tablero de la vida. Poner en relación algunas tendencias sociales —consumo de energía, población, transporte, producción— con sus efectos ecológicos. ¿Qué conexiones aparecen?

De la preocupación a la acción. Partir de un problema del entorno y preguntarse: ¿qué podemos conocer mejor?, ¿qué podemos cambiar?, ¿con quién tendríamos que hacerlo?

Para profundizar

El capítulo puede leerse junto con otros textos que han ido acompañando la construcción de la educación ecosocial: la ética ecosocial, la ecociudadanía, la ecodependencia y la interdependencia, el pensamiento complejo o la relación entre educación y transformación social.

También puede resultar interesante volver a Educatio ambientalis. Invitación a la educación ecosocial en el Antropoceno, el libro del que parte la revisión de este capítulo, y contrastarlo con trabajos posteriores sobre educación ecosocial.

Y, quizá, leerlo hoy desde una pregunta que entonces ya estaba presente y que sigue abierta: ¿Estamos preparadas y preparados para dejar de hablar de la transformación educativa como un horizonte deseable y empezar a construirla como una práctica?

JoseManuGB, septiembre 2026

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