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Recordemos que los sistemas públicos de todos los países occidentales [y sus émulos periféricos] respondían históricamente a un triple objetivo: formar la identidad nacional, transmitir los valores de la sociedad liberal e inculcar una disciplina moral (sustentada en una ética propia de aquella ideología) a la población, tres aspectos, hoy, en total crisis de sentido. El enfoque educativo comprensivo, que aparece en los años cincuenta que con todos su defectos y prejuicios trata de hacer efectiva una política educativa orientada a expulsar de la escuela la reproducción de las desigualdades sociales y educativas, y su currículo común (Cornejo s/f), fracasó. En los hechos la educación institucionalizada proporciona normas, hábitos y conocimientos pero no la libertad de elegirlos, ni la posibilidad de discutirlos, realmente; el diseño social hegemónico impone el formato y los contenidos y poco espacio deja a la institución y sus sujetos para problematizar críticamente ese diseño y esa imposición, bloqueando de ese modo (contradictoriamente o no) la concreción del mandato ético que presuntamente le es inherente y que trasciende toda imposición que implique ir contra su mas genuino propósito: contribuir pedagógicamente a la construcción de saberes y criterios autónomos. De hecho cabe preguntarse aun si eso es posible dentro de los límites de una institución que en los hechos no ha dejado de practicar un constructivismo instruccionista, valga la mixtura, contaminado por la sociedad de consumo y la subjetividad neoliberal, cada vez más velozmente inoculadas por los medios electrónicos, la virtualidad y las tecnologías que vuelve constantemente hacia estados anteriores los trabajosos avances que la educación intenta.
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La EA no ha tenido muy buena suerte en este esquema de olvidos y negaciones y pese a sus 50 años de historia, desde que fuera instituida oficialmente en la Conferencia de Estocolmo en 1972, poco ha podido contribuir a reorientar el rumbo de nuestra forma de pensar; pero lo que si esta pudiendo como ningún otro enfoque educativo, es poner en evidencia las preguntas más punzantes y dolorosas y correr el velo de la tragedia ecosocial que se cierne sobre la humanidad, por eso la hemos llamado en algún momento “saber maldito”, porque su propósito es inherentemente subversivo y por eso le es tan difícil permear del todo la educación instituida. Pero precisamente por todo eso y dado el estado de situación ecosocial que atravesamos, su comunicación y su práctica no pueden circunscribirse y limitarse a marcos normativos, enfoques institucionalizantes y restringidas practicas escolares; han de ser ejercicios subversivos dentro mismo del orden instituido. Solo así le será posible quebrar las falsas certezas y los imaginarios inoculados por el pensar hegemónico.
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Sessano, P. (2025). La obsolescencia anunciada de la educación progre y el desafío de educar bajo el imperativo ecosocial. Segunda entrega. PORTAL INSURGENCIA MAGISTERIA. Repositorio de voces anticapitalistas. https://www.researchgate.net/profile/Pablo-Sessano/publication/392165052_La_obsolescencia_anunciada_de_la_educacion_progre_y_el_desafio_de_educar_bajo_el_imperativo_ecosocial_Segunda_entrega/links/6888ee34f8031739e609841c/La-obsolescencia-anunciada-de-la-educacion-progre-y-el-desafio-de-educar-bajo-el-imperativo-ecosocial-Segunda-entrega.pdf

