González-Gaudiano E.J., Meira-Cartea P.Á., Gutiérrez-Bastida J.M. (2020) Green Schools in Mexico and Spain: Trends and Critical Perspective.

As happened in other parts of the world, the strengthening of the environmental dimension in educational processes in the 1990s had its impact on the promotion of green schools in both Mexico and Spain. They have been promoted for practically all educational levels from primary schools to universities, in the latter through various strategies, among which green campuses stand out. The scope of these programs has also varied. In general, they intend to contribute to the formation of environmental values that promote, through collaborative work, comprehensive environmental management actions to achieve an environmentally responsible citizenship. In recent years there has … Continúa leyendo González-Gaudiano E.J., Meira-Cartea P.Á., Gutiérrez-Bastida J.M. (2020) Green Schools in Mexico and Spain: Trends and Critical Perspective.

Marcén y Gutiérrez B. (2020). “Reflexiones y propuestas en torno a la Educación Ambiental para la Sostenibilidad de la enseñanza obligatoria”

Ministerio del Medio Ambiente de Chile. Segundo conversatorio de Educación ambiental al aire libre. 24-07-2020. Carmelo Marcén Albero y José Manuel Gutiérrez Bastida: “Reflexiones y propuestas en torno a la Educación Ambiental para la Sostenibilidad de la enseñanza obligatoria” Continúa leyendo Marcén y Gutiérrez B. (2020). “Reflexiones y propuestas en torno a la Educación Ambiental para la Sostenibilidad de la enseñanza obligatoria”

Cantero y JMGB (2020). NO HAY PLANETA B: APUESTA POR LA EDUCACIÓN AMBIENTAL

En este sentido, la educación ambiental debe convertirse en un sector estratégico para salir de esta crisis post-covid-19 por su experiencia contrastada, saber hacer, enfoque transformador y trabajo por la acción sostenible En diciembre de 2017, más de 15.300 personas del mundo de la ciencia redactaron la advertencia de los científicos del mundo a la humanidad: segundo aviso, en el 25º aniversario del primero, concluyendo que: «Desde 1992, con la excepción de que se ha estabilizado la capa de ozono, la humanidad no solo ha fracasado en abordar los principales desafíos ambientales enunciados sino que, de forma alarmante, en la … Continúa leyendo Cantero y JMGB (2020). NO HAY PLANETA B: APUESTA POR LA EDUCACIÓN AMBIENTAL

JMGB (2020) Aquelarre telemático de las gretas de la Educación Ambiental 26J #EA26

Greta acaba de apagar el ordenador tras otra sesión maratoniana de video-reunión. Hoy tocaba reunirse con personas que trabajan en educación ambiental para adelantarse al futuro que llega. Una tertulia con compañeras y compañeros de diferentes ámbitos de actuación y desarrollo de este campo a las que, a muchas de ellas, les une una perspectiva incierta. En la charla, alguien recordaba que, antes de la crisis anterior, se estimaban en 10.000 las educadoras y educadores ambientales, de los cuales alrededor de la mitad perdieron sus puestos de trabajo y bastantes equipamientos y empresas desaparecieron. No podemos dejar que vuelva a … Continúa leyendo JMGB (2020) Aquelarre telemático de las gretas de la Educación Ambiental 26J #EA26

Arri, Etxebarria y JMGB (2020) Pandemia, crisis ecosocial y educación

Viento Sur. 23/06/2020 | Maitane Arri, Marije Etxebarria y JoseManu Gutiérrez Lur ha vuelto a clase esta mañana. Hacía más de dos meses que no pisaba ese espacio cotidiano de conocimiento, normas, amistades, docentes, camaradería, amores, etc. Una vuelta a un territorio lleno de emociones. Pero, esta vez, las impresiones son encontradas. Ahora, llega a la puerta, tiene que esperar su turno, a la distancia reglamentada, contenta y expectante, viendo el nuevo look de sus compas con la mascarilla, buscando miradas, guiños cómplices que va aprendiendo desde que llevan la boca tapada, un poco tensionada por cómo van a ir las … Continúa leyendo Arri, Etxebarria y JMGB (2020) Pandemia, crisis ecosocial y educación

JMGB (2019) Antropoceno: tiempo para la ética ecosocial y la educación ecociudadana

La crisis civilizatoria que afecta al planeta, que incluso ha propiciado un cambio de era geológica al Antropoceno, nos dirige hacia el colapso. Las razones profundas de dicha problemática están enraizadas en una visión antropocéntrica del mundo. Este trabajo caracteriza el antropocentrismo como causa de la crisis y apunta a una nueva ética ecosocial considerada clave para transitar en dirección a un porvenir ecológicamente equilibrado y socialmente justo. Una ética apoyada en los principios de ecodependencia e interdependencia de la existencia del ser humano que guie la superación de los problemas ecosociales del siglo XXI y el tránsito hacia otro … Continúa leyendo JMGB (2019) Antropoceno: tiempo para la ética ecosocial y la educación ecociudadana

JMGB (2020) Competencia ecosocial, ¿qué, por qué y para qué?

Creo, por numerosas encuestas y eurobarómetros,  que una mayoría significativa de la población considera  que el modelo de producción y consumo hegemónico nos lleva de manera acelerada por un camino realmente insostenible. Tan es así, que numerosos agentes educativos coincidieron en la necesidad de crear programas para sensibilizar a la ciudadanía y fomentar un modelo de vida  más sostenible. La Educación Ambiental (EA), con mayor o menor éxito, lleva haciéndolo en su corta historia de 50 años.

En este contexto, una de las referencias más relevantes en todo el mundo, el primero que nos viene a la mente, es la adopción por parte de la Asamblea de la ONU, en 2015, de la Agenda 2030 que incluye 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Objetivos que, según la Declaración, deberían ser una prioridad para todos gobiernos y ciudadanía para el 2030. La Declaración, en su punto 33 cita: “Reconocemos que el desarrollo social y económico depende de la gestión sostenible de los recursos naturales de nuestro planeta” y que, por tanto, hay que preservarlos. La gran mayoría de los problemas ambientales, además de dañar los ecosistemas, están relacionados con problemas que afectan la salud humana y el sustento de numerosas poblaciones humanas.  Es decir, que los problemas son ecosociales.

La ciencia parece coincidir en que hemos atravesado el umbral de una nueva era geológica llamada Antropoceno. Una nueva época caracterizada por el asentamiento sedimentario fósil de restos derivados del metabolismo industrial de la actividad humana. Clase política e instituciones globales prevén con seguridad que los acuerdos políticos, los incentivos económicos y las soluciones tecnológicas no van a ser suficientes para abordar el Antropoceno. Para crear un mundo más justo, más pacífico y sostenible, todos los individuos y las sociedades requieren un esfuerzo colectivo y aquí es donde la Educación para el Desarrollo Sostenible, la Educación Ambiental para la Sostenibilidad o la Educación Ecosocial tienen un papel crucial que desempeñar, construyendo conocimientos, desarrollando competencias, estableciendo nuevos valores y educación para la acción transformadora.

Si acordamos que debemos llevar a cabo acciones transformadoras que creen espacios de transición hacia sociedades más justas y más equilibradas ecológicamente, necesitamos también una transición educativa. Una transición que nos haga salir del concepto instrumentalista de la educación que han impuesto en las últimas décadas la OCDE, el FMI o el BM, para lograr personas más formadas que educadas, para integrarse al mercado de empleo.

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JMGB (2020) La Confint hace frente al cambio climático. Respuestas de la juventud ante el calentamiento global.

En el año 2003 el Ministerio de Medio Ambiente de Brasil, con la posterior colaboración del Ministerio de Educación, puso en marcha el proyecto de educación ambiental Conferencia Nacional Infantojuvenil por el Medio Ambiente (CNIJMA).Con raíces en la pedagogía de Paulo Freire, este proceso de conferencias tratade empoderar a la juventud ante la crisis ecosocial del planeta a través de dinámicas participativas y democráticas, a fin de que asuman responsabilidades que se conviertan en acciones que transformen social y ecológicamente sus centros escolares y sus entornos. En 2010 Brasil organizó con gran éxito la I Conferencia Internacional Infantojuvenil: Cuidemos el … Continúa leyendo JMGB (2020) La Confint hace frente al cambio climático. Respuestas de la juventud ante el calentamiento global.

JMGB (2020) La grumete del Titanic. ¿Educación ecosocial tras la crisis sanitaria? (3/3)

Fotos desde el confinamiento

Creo que hay dos factores a tener en cuenta, que todavía no han llegado: la duración de la situación de emergencia y la filosofía de las medidas económicas que se tomen. Entre estas últimas, se vislumbran, por una parte, una vuelta de tuerca al neoliberalismo, capaz de adaptarse a cualquier situación y de decir que es la solución más que la causa de los problema y, por otra, unas políticas auspiciadas por una mayoría de ministras y ministros de medio ambiente, ecología o transición ecológica europeas cercanas a un Green New Deal. En tercer lugar, estaría una rotunda respuesta ecosocial ante lo que ha pasado y lo que queremos que sea el futuro, pero me temo que necesite más tiempo.

Sin estos dos importantes datos, a los que se suman entre otros, el estado de shock compartido en el que se encuentra quien esto escribe, me atrevo a intentar contestar a dichas cuestiones con una serie de conclusiones parciales, inconclusas y con más sentimiento que neurona. Y lo intento hacer desde lo que uno ha vivido en educación ambiental muchos más años de los que nunca hubiera pensado. Con todas estas salvaguardas que, espero, ayude al entendimiento de quien esto lee, comenzamos:

  • La educación ambiental antes de la crisis sanitaria, a mi entender, trataba de ayudar –educar– a las personas a reconocer la crisis ecosocial global que sufre la vida del planeta para que pudiesen conocer sus posibilidades de participación en la solución y ejecutar acciones ecosociales transformadoras tanto individual como, sobre todo, colectivamente.
  • La crisis ecosocial global no solo no ha desaparecido con la emergencia sanitaria, sino que es causa y colaboradora necesaria en el desarrollo de la pandemia. Seguimos en el Antropoceno, por tanto, el objeto de trabajo de la educación ambiental sigue ahí enfrente y nos necesita aquí, luchando, educando.
  • La educación se dirige a las personas y ellas están ahí, sufriendo la crisis y la emergencia, por tanto seguimos teniendo a quien ayudar.
  • Esta educación ecosocial que trato de desplegar en distintos ámbitos se desarrolla en fases que durante muchos años explicaba, ahora adaptado, de la siguiente manera. El progreso en la educación ambiental se da de la misma manera que lo cotidiano. Un día, te levantas y al entrar en la ducha notas que no hay agua caliente. Témpanos de hielo recorren tu piel (sensibilización o indignación). Piensas necesariamente que algo pasa, que hay un problema. Sales a ver qué sucede, si funciona la caldera, si está encendida, examinas el manual, etc. (búsqueda y adquisición de conocimiento). Ves que eres parte del problema, te hielas, pero parte de la solución, puedes hacer algo (toma de conciencia). Y, tras conocer la causa del problema, barajar distintas posibilidades y ver cuales están en mi mano (empoderamiento), realizas las tareas necesarias individualmente o con la ayuda de alguien para solucionarlo (acción transformadora individual y colectiva).
  • Estas son, pues, sin entrar en mucho detalle, las fases del proceso educativo en el nuevo contexto:
    • Indignación. Esta crisis ha sacado a la luz las aristas más duras de la crisis ecosocial global. Nuestra labor, como educadoras y educadores ambientales es desarrollar la pedagogía de la indignación (Freire), que recuerde que las personas no somos objetos de la Historia, sino también sujetos de la misma: nuestra presencia en el mundo implica elección y decisión, no es una presencia neutra. Indignarse significa afectarse psicológicamente (irritarse, enfadarse, molestarse…) contra lo que es injusto o indigno. Y las causas de la crisis ecosocial global son absolutamente injustas e indignas. “Necesitamos estar indignados, muy indignados” afirma Naomi Klein.
    • Conocimiento. Conozcamos las causas y las consecuencias de la problemática sanitaria y ecosocial, cómo afecta a personas y ecosistemas, cómo afecta más a una personas que a otras, qué tipos de soluciones se están implementando o proponiendo, cuáles son los agentes que participan, valoremos críticamente si las medidas son adecuadas o sólo favorecen a una parte de la población, si se está trabajando en prevención, etc.
    • Concienciación. Mientras la sensibilización nos acerca al problema, la concienciación es un proceso personal, ético y moral, que nos involucra de lleno en él: soy parte del problema, luego soy parte de la solución. Debo y quiero actuar.
    • Empoderamiento. Para poder actuar en la sociedad debo conocer mis derechos, mis posibilidades de participación, cómo hacerlo, etc. Empoderarse es adquirir la capacidad para actuar en la transformación del mundo.
    • Acción ecosocial transformadora. Es la puesta en práctica del empoderamiento. Es la realización de actuaciones, individuales y colectivas, que transforman realidades, que mejoran la vida de las personas, que ayudan a desarrollar vidas dignas de ser vividas.
  • Durante la emergencia sanitaria o al finalizarla, nos toca ayudar a arraigarnos y explorar los límites de nuestros cuerpos y los del planeta; a repensar el mundo; a aprender a sobrellevar el duelo en situaciones de confinamiento; a colaborar en el cambio del modelo de cuidados; a experimentar cómo vivir con lo suficiente; a cambiar el modelo socioeconómico por otro más justo, ecológico y democrático; a reconstruir las políticas y sistemas de salud pública; a crear modelos sociales equitativos e inclusivos; a robustecer los sistemas de protección social (protección al desempleo, garantía de ingresos mínimos o desmercantilización de la vida –salud, educación, transporte…–, protección universal…);  a desarrollar la cultura del reparto, de la equidad y de la solidaridad; a apoyar políticas públicas basadas en la precaución y el cuidado; a reflexionar críticamente y diseñar estrategias sostenibles de presente y de futuro; a insistir en la relación salud–medio ambiente; a estimular el no volver a la “normalidad” sino a transitar juntos hacia el nuevo escenario por el que queremos y por el tenemos que trabajar; a reconocer los vínculos con las otras personas y con otros seres vivos (ecodependencia e interdependencia); a denunciar el greenwashing; a formar formadores y formadoras; a trabajar mejor con el azar y la incertidumbre; a distinguir entre los intereses generales y los de las grandes corporaciones.…
  • Y toca también, reconocer y aprovechar los aprendizajes realizados durante el confinamiento: que el sistema de producción y consumo se puede detener; la revalorización de los vínculos sociales (interdependencia), tanto familiares como de amistades; la necesidad vital de contacto con la naturaleza; la valoración de los servicios públicos y de las políticas –necesitadas de financiación en forma de impuestos–; el ajuste del consumo (ecodependencia) y la necesidad de decrecer material y energéticamente; la creación de redes solidarias para ayudar a los colectivos dependientes o vulnerables; el (re)descubrimiento del vecindario y de lo cercano; el aprecio de empleos que hasta ahora no eran reconocidos; el reconocimiento de la feminización de los cuidados; la valoración de la producción agrícola e industrial local; el vínculo entre salud y educación ambiental; la necesidad de desarrollar la resiliencia necesaria que nos permita afrontara en mejores condiciones futuras emergencias; el decrecimiento material y el posible colapso civilizatorio…
  • En todo caso, la educación ecosocial que viene no tendrá éxito si no se articula con los movimientos sociales, políticos y culturales más allá de las instituciones. Para ello, frente a las actuales articulaciones de competencia hay que establecer relaciones de complementariedad y de sinergia, que optimizan y mejoran las acciones de cada agente social. Estos deben compartir el diagnóstico de la situación y desde cada visión se aportan manos y propuestas a la necesaria transformación ecosocial: agroecología, ecofeminismo, sindicatos, cooperativas energéticas, ayuda a inmigrantes, soberanía alimentaria, economía ecosocial… Y no será fácil. El poder de las élites del sistema socioeconómico hegemónico es inmenso, su capacidad de adaptación y justificación a las nuevas situaciones es extraordinario y las fuerzas de la oposición radical son muy modestas. 
  • En la escuela, algunos apuntes urgentes:
    • La ley de educación debe apuntalar el desarrollo de una competencia ecosocial que, basada en el reconocimiento de nuestra ecodependencia e interdependencia, incremente la resiliencia de nuestro alumnado, de las comunidades educativas, ante nuevas emergencias, el decrecimiento material y el previsible colapso civilizatorio.
    • El profesorado necesita urgentemente formación y ser competente e educación ecosocial. Ello conlleva las necesarias partidas presupuestarias y equipos formativos realmente preparados.
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